Con un discurso muy maduros en una abarrotada sala de prensa de la Ciutat Esportiva, Leo Messi solo piensa en ganar mañana al Bayern para dar otro paso hacia la final de Berlín.
Pletórico de confianza, el argentino ha lanzado un mensaje de optimismo y ambición al ser preguntado por las opciones de triplete: “Las sensaciones son muy buenas por cómo afrontamos los partidos pero con tranquilidad, paso a paso, partido a partido y sin ir más allá. Estamos cerquita pero quedan partidos importantes por jugar”.
Para Messi, el partido de mañana no será un Barça contra Pep Guardiola. Ha elogiado al que fuera su técnico durante cuatro años pero no ve un plus de aliciente en ello: “La motivación es jugar la semifinal de la Champions y de estar en una final más. Tengo ganas de jugar una final más”. Leo incluso ha ido más allá: “No hay presión por llegar a la final sino más bien obligación. Tanto el Barça como el Bayern, por su grandeza, tienen la obligación de llegar a la final. Estamos obligados a ganarlo todo”.
Y a nivel personal, dejó claro su hambre de títulos tras no haber conquistado ninguno desde la Supercopa española de agosto de 2013: “Siempre he dicho que lo más importante para mí son los títulos grupales y cuando los consigues llegan después los premios individuales”.
Por último, ha señalado cómo se ve él dentro del vestuario. “¿Si soy el líder? No, siempre dije que me considero uno más del vestuario, donde hay jugadores importantísimos. Somos todos iguales y todos tenemos derecho a sentirnos como queremos”.
